Café de flore. Jean-Marc Vallée. 2011

“… a mi no me parece normal después  de dos años tener ganas de llorar, cada vez que escucho las canciones que  le gustaban…. Y hay canciones en la vida que te dan ganas de pisar el acelerador…, de vivir…, de follar…, 

–        Envíemelas quiero tenerlas. 

–        No digo que son obras maestras, no. Son cancioncillas inofensivas,  casi banales pero que consiguen darte ganas de pararte, de mirar a tu alrededor y disfrutar de un instante. El tipo de música que te hace ver la vida como siempre debería  ser… BONITA, entiendes??  Desconocidos que no he visto en mi vida, me sonríen de repente como si entendieran el momento de felicidad que sentía al ver la vida como la veo, gracias a la música.

–        Te sonreirían porque tú les sonreirías.

–        Pínchame la burbuja. Pero yo no les sonreía, quiero decir, que sonreía sí, pero pensando en lo que vivo, en lo que siento, en lo que me aporta la música en la vida…” 

Recientemente he visto esta película.  La historia narra dos mundos paralelos que se unen a través del amor y,  me encantó.

Me siento identificada con las palabras que acabo de transcribir ya que a mí también la música me sigue proporcionando momentos…  de alegría, de vida, de amor, de tristeza, de añoranza, de felicidad, de pérdida…

Y pienso en una lista con todas esas canciones que forman parte de mi vida y me vienen a la cabeza  muchos de esos momentos vitales que me hacen a veces, sonreír como al protagonista.

Para mi es importante la música y cuando además las oyes en películas, por cierto, películas con ese plus de delicadeza, autenticidad, verdad…  la sensación se multiplica. Por un momento, ves  cómo tus sentimientos se plasman en la gran pantalla. Y ríes o lloras o te estremeces o  recuerdas…

¿Cómo sabes si estás enamorad@? Porque entiendes las canciones.

Adiós, buenas tardes!

No hay voluntad, esa es la cuestión

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De ahí, el descontrol  que conduce al despilfarro y a la actuación con total impunidad bajo la legitimidad de unas leyes adaptadas a las circunstancias del momento, resultando el privilegio de unos cuantos,  ruinoso, prescindible, inmerecido y  vergonzoso.

No se salva ninguno, unos por su actuación alevosa y  premeditada y otros por su connivencia y silencio. Curiosamente, sin responsabilidad  civil o penal y siempre defendiendo la inocencia de sus actos.

Llevan décadas perfeccionando sus actuaciones  y ante la situación tan drástica sin visos de mejorar ,  sino con  ”parcheos” vista a una legislatura sin atajar de raíz con el problema, ésta es insostenible.

Además, es curioso que los mismos que están en ese “limbo ajeno a la realidad”,  proponen  transparencia, trabajo, resultados, soluciones…  Por favor, eso ya existe y hay  gente que actúa con esas premisas, así que,  déjense de bobadas – demagogia –  y actúen en consecuencia, con esa legitimidad que se les ha otorgado  de la que no son dignos a la vista de la situación en la que nos encontramos . Y no llenándose los bolsillos con esos sueldos adicionales y complementos prescindibles, cediendo ante poderosos  y otros que sólo miran su interés, enchufando a todos y cada uno de sus familiares y acólitos, creando empresas  públicas que violan sistemáticamente el derecho  de la competencia y son totalmente ruinosas por el trabajo inexistente y por triplicado  que realizan  y ser inservibles ese interminable personal  contratado. Y todo esto…  ¿a qué precio?

La situación me lleva preocupando ya varios años porque seguimos en caída libre lo que conlleva un empobrecimiento económico, ético  y social.

Pero otro problema adicional es que,  incluso hoy en día si preguntas… ¿qué harías tú?” La respuesta es rápida, “pues llevarme todo lo que pueda…” y yo, me quedo atónita pensando …  ¿Dónde han quedado valores como  la honestidad, la bondad, la perseverancia, la humildad, la tolerancia ( el  respeto, sacrificio, deber, ética, diligencia, responsabilidad) …?  Así nos va  con ese pensamiento y ese querer actuar.

Y no seré más papista que el Papa.  Esas características formarían de nuevo  una base para recomenzar.  ¿Y se quiere? Pues  ante esta pequeña gran ventana me posiciono y doy un paso adelante. Yo  si quiero.

Adiós. Buenas tardes!