Agencia estatal de administración tributaria (AEAT) y sus confidentes en la lucha contra el fraude.

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A principios de semana, tanto en televisión como en prensa escrita salió la noticia de la AEAT cuyos inspectores de Hacienda han elaborado una propuesta para que se permita a este colectivo a realizar inspecciones de incógnito y realizar pagos a confidentes.

De primero, me asombra la inseguridad legal que se produciría para el obligado tributario, si no se regula un procedimiento para la obtención de información y actuaciones de incognito de estos inspectores, sin autorización ni identificación previa.

Estupor es lo segundo que me produce al conocer como están en esta administración pública y, seguidamente, pienso en la arbitrariedad de la contratación de estos confidentes. Otras como la policía y guardia civil ya tienen su legión de confidentes y no vendría nada mal “un algo más” de transparencia en esta sociedad tan oscura que vive de los fondos que pagamos todos nosotros.

Me interesa mucho la figura del confidente, porque va a realizar la ardua tarea de afloramiento y/o recuperación de cuotas defraudadas. Me vienen a la cabeza preguntas como… ¿Se contratará por medio de anuncio publico? ¿Estarán sujetos a contrato, cotizando a la seguridad social y su convenio recoge vacaciones, bajas, salarios, prestación de desempleo, etc? ¿Se realizará un registro “confidente”? ¿Cuáles serán los requisitos de admisión? ¿Si investigan a un familiar actuarán con toda la contundencia para la realización de la gestión encomendada? ¿O realmente actuarán en “B”? Curiosa propuesta de un colectivo que quiere y nos da lecciones de rigor…

Fuera de bromas, me desconcierta después del bochornoso asunto de los DDNNII reales que estemos con estas “cortinas de humo”. Y todo ello, porque la legislación es clara pero no se aplica. Casi termino antes diciendo en quien se aplica, por ello, la eficiencia de tanta comisión, tanto comité, tanto consejo, tanta administración, con sus directores, miembros, asesores, vocales, etc está en entredicho, máxime cuando sabemos que hay un gran número de empresas, personas, administraciones que no dejan de defraudar con el beneplácito de la AEAT.

Por favor, trabajen con independencia y transparencia, pueden y deben hacerlo, es su responsabilidad.

Insisto, es imprescindible el pago de impuestos justos por todos para vivir en sociedad.

Adiós, buenas tardes!!!

España funciona en “B”

 

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Siempre ha sido así. Tanto los expertos y sabios de antes que así  pensaron y pusieron en marcha esa contabilidad paralela, como los de ahora,  que lo siguen defiendo e ilustran a los profesionales a presentarlo como ese porcentaje de beneficio neto para toda empresa necesario para seguir adelante, egoístamente hablando,  y  que… “si te pillan, me llamas para solucionar este contratiempo pagando lo que te indiquen y te olvidas. Aún así te habrás ahorrado una buena cantidad, sin duda”.

Esta práctica  la descubrimos en  todos los ámbitos,  tanto privados como  públicos – que ya es una desfachatez –  e incluso nos encontramos con una utilización especial de vocabulario  para que aparentemente  resulten con amparo legal a la hora de realizar este tipo de praxis, totalmente reprochable, ética como judicialmente, aunque hay algunas sentencias que no lo consideran así.

Me produce estupor los conocidos como “expertos y sabios”, colocados a dedo por los gobiernos de turno,  que van “parchando” los cambios según se beneficien a unos u a otros, en lugar de solucionar de una vez por todas, con seriedad, responsabilidad y eficiencia esta gestión que supuestamente van en beneficio de la ciudadanía y en la que todos debemos colaborar.

Subir los impuestos es la medida errónea que aboca a este tipo de acciones que lejos de mejorar nuestra situación económica, la empeora cada vez más. No es que esté en contra de los impuestos, sino que es necesario que:

Todos paguen impuestos, no sólo unos cuantos.

Se persiga a todos los defraudadores, incluso a los grandes.

La agencia u  oficina encargada de esta gestión de control haga los cambios pertinentes y de raíz para asegurar su independencia en la realización de su trabajo, además de aportarnos toda la simplicidad y transparencia en la realización de nuestras obligaciones tributarias.

Se me acaba de romper un grifo, voy a llamar a un fontanero. Me preguntará…  ¿en B?

Adiós, buenas tardes!!!